lunes, 2 de mayo de 2011

Colonización de Guinea Ecuatorial


Guinea Ecuatorial:
Antes de hablar del África española y concretamente en la primera parte, de la Guinea Ecuatorial, es preciso fijar una serie de conceptos sobre la etapa anterior a la presencia española en aquellos territorios, y por consiguiente entrar, aunque sea someramente,en la situación de las distintas etnias que poblaban aquella región. Son tan escasas las noticias de rango historiográfico que se poseen sobre el tema, que para completarlas es necesario acudir a las fuentes de la tradición oral, transmitida por los propios nativos. Hoy día son varias las etnias que conviven en Guinea Ecuatorial. La más antigua, es la de los Bubis, que llegaron a la isla de Bioko en época imprecisa, aunque parece ya comprobado por las excavaciones realizadas, que sus asentamientos se remontan al s. VII d.C., según los datos del carbono 14; sería una civilización equivalente a un neolítico agrícola. Procedían, según unos autores, de la costa del Camerún, más o menos hacia donde está hoy Victoria; según otros, de la región de los Galoa, en el Gabón. Lo cierto es que de sus oleadas desembarcaron en la costa Sur (Ureka) la primera, tercera y cuarta, y la segunda en la costa Sureste (Riabba). A partir de entonces y hasta el s. XIV los bubis se extendieron por el interior de la isla, estableciendo poblados fijos y cultivando la tierra. Constituyeron distintas zonas étnicas que conservaron hasta hoy sus variantes dialectales del Bubi, la lengua común. Sin embargo, en su cultura son prácticamente uniformes, conservándose más puros en ella, los del Sur, aislados por los accidentes geográficos. Los primeros contactos con los europeos datan del s. XV, con la llegada de los portugueses, uno de cuyos navegantes, Fernando Poo dio su nombre a la isla.

[Pueblos Ndowe y Fang:]
En cuanto a los pueblos de la Guinea continental, encontramos dos grandes grupos: unos, que ya vivían allí en el siglo XIX y otros que llegaron en la última parte de aquél y principios del actual. Los primeros, pertenecientes al grupo Ndowe y los segundos al Fang. Unos y otros pertenecen al tronco lingüístico Bantú, pero se diferencian notablemente en sus respectivas lenguas. Etnicamente también difieren, hasta el punto de que hoy mantienen sus diferencias, a pesar de casi un siglo de convivencia. Los Ndowe se dividen en dos grupos, con lenguas diferentes: Ndowe propiamente dichos o Combe - según la nomenclatura de la época colonial- y Boumba, mas conocidos por Benga. Según las escasas noticias existentes, estos pueblos vivían ya a fines del s. XVIII en aquella región; sin embargo, algunos investigadores opinan que en el s. XV los Bengas estaban ya en la isla de Corisco, cuando llegaron a aquella zona los portugueses. Su habitat era la costa y vivían de la pesca y posteriormente del intercambio de mercancías con los europeos, así como de la venta de esclavos, procedentes del interior. Tanto los historiadores modernos como las tradiciones orales de los Ndowe, también conocidos por los españoles como "playeros" por su habitat, coinciden en señalar su origen en África oriental, hacia las fuentes del Nilo, emigrando después en dirección SO.junto al lago Rodolfo (hoy Turkana) atravesando Uganda, bordeando los lagos Victoria, Alberto y Eduardo (hoy Rutanzige) y atravesando el continente por la cuenca del río Congo o Zaire hasta llegar a la costa por el Gabón. Más tarde, acaso huyendo de las razzias esclavistas. se dirigieron hacia el N. llegando cerca del lago Chad, en cuyas sabanas permanecieron, descendiendo después por el actual Camerún, atravesando los ríos Sanga y Lokondje hasta alcanzar la playa, su definitivo asentamiento. En general los Combes quedaron en la costa N. de Guinea y los Bengas en el estuario del Muni y las islas adyacentes. No difiere mucho de este itinerario el que presentan las tradiciones de los Fang, (conocidos por los españoles como Pamues en la época colonial) aunque su recorrido fue muy posterior en el tiempo, de tal modo que su llegada a la costa es reciente e, incluso, viva hasta hace unos decenios, con pequeños desplazamientos de poblados y tribus. Solo la acción colonizadora, que estimuló el asentamiento en el terreno y el paso de la cultura recolectora a cultivadora, modificó el carácter errante de estas etnias. La diferencia con la ruta de los Ndowe es que los Fang llegaron directamente a la Guinea sin el desvío hacia el Chad que hemos señalado. Un tercer grupo lo constituirian unos pueblos hoy casi desaparecidos por haberse fundido con los ya citados, y son los que podemos denominar "semiplayeros" atendiendo a que su "habitat" estaba situado entre playeros y Fang. Lo constituian varias etnias, como los Bujeba o Bisió, los Balengues y los Baseques. Vivían en la selva y la oleada de los Fang los fue empujando hasta la costa, donde se asentaron definitivamente, mezclándose en parte con los Ndowe. Veamos ahora cómo se produce la llegada de los españoles a esta región ecuatorial. Aunque este hecho se produce casi tres siglos más tarde, su origen se remonta a los años siguientes al descubrimiento de América.

[Repartos entre Portugal y España:]
El papa Alejandro VI había repartido en 1493 el mundo por explorar entre Portugal y España, mediante un meridiano que pasaba a 1OO leguas de las islas Azores y de Cabo Verde.Portugal pretendía llevar esa línea a la altura de Canarias, con lo que se incorporaría la América Central y la Meridional y, por ello, disentía de lo establecido. Se entablaron negociaciones que tuvieron su remate en el tratado de Tordesillas, en 1494, mediante el cual Portugal consiguió correr la línea meridiana a 37O leguas al O. de Cabo Verde. Una de las zonas litigiosas a consecuencia de estos límites fue hasta fines del s. XVIII, la parte del Brasil limítrofe con lo que hoy es Uruguay. Portugal necesitaba incorporar a su territorio brasileño la colonia de Sacramento y la isla de Sta. Catalina y ofreció a cambio las islas de Fernando Poo y Annobón en África, así como la licencia para comerciar con la costa continental de Camerún y Gabón hasta cabo Formoso. Para ello se firmó un tratado en San Ildefonso de La Granja en 1778, entre España y Portugal. De ahí arranca el comienzo de la disparatada aventura que fue la expedición del Conde de Argelejo. Éste y su segundo, Joaquín Primo de Rivera, fueron enviados por España para tomar posesión de la nueva colonia en África. Partieron cinco buques de Montevideo con rumbo a la isla de Príncipe, colonia portuguesa, y hubo de todo: tripulaciones diezmadas por las enfermedades, recelos de las autoridades portuguesas, resistencia de los indígenas en Annobón, y por último una rebelión de la tropa y regreso de la expedición. Tres cuartos de siglo transcurrieron sin que España dedicara atención alguna a estos territorios, si se exceptúan los viajes de comerciantes y negreros con carácter privado y con algunas contribuciones de interés, como las memorias del médico Marcelino Andrés. También Moros y Morellón, profesor de Náutica hizo entre 1836 y 1839 tres expediciones al golfo de Guinea, publicando años después una interesante memoria. Al fin, en 1843 una expedición en el bergantín "Nervión", mandada por el marino Juan José de Lerena tomó posesión de la isla de Fernando Póo la cual, "de facto", había llegado a ser una colonia inglesa, al establecer allí la sede del Tribunal para la Represión de la Trata en 1828, fundando la ciudad de Clarence que después sería Santa Isabel. También, Lerena, tomó posesión de Corisco y de la zona costera de la desembocadura del Muni. En 1845 llegó a Fernando Póo otra expedición, ésta, dirigida por Manterola y presidida por el cónsul español Guillemard de Aragón, llevando como capellán al clérigo madrileño Usera y Alarcón. Poco duró también esta expedición, que ya iba preparada para colonizar, y que fue diezmada por la dureza del clima y las enfermedades. A esta siguieron otras expediciones, como las de los sucesivos gobernadores Chacón y Gándara que trataron de extirpar la influencia británica de tantos decenios, cuyo recuerdo seguramente influiría en el intento inglés de comprar la isla en 1869, con la anuencia de Prim; pero la opinión pública española rechazó esta proposición. A las notables exploraciones del marino Julián Pellón, cuyos valiosos informes se perdieron en las covachuelas de la Administración central, se sucedieron las de Iradier, Osorio y Montes de Oca, en la zona continental del Muni. Entretanto se había convocado la conferencia de Berlín (1884) que repartía entre las potencias europeas el continente africano, para lo cual era indispensable contar con establecimientos en las costas africanas. Por ello, España tropieza en Guinea con las ambiciones de Francia, instalada en el Gabón y de Alemania en el Camerún, hasta que el tratado de Paris de 19OO vino a poner fin a esta cuestión, reduciendo el territorio asignado a España a sus fronteras actuales. En medio del afán colonialista despertado por la Conferencia de Berlín, en España se plantea la polémica de si la colonia de Guinea debería ser de poblamiento o de deportación penal, como las inglesas de Australia; pero al final acabó por ser de explotación , siguiendo el modelo de otros estados europeos, aunque de verdad esta explotación económica no pudo llevarse a cabo hasta el siglo XX.

[Siglo XX:]
Por otra parte, al comenzar el nuevo siglo y tras el desastre de 1898 y la pérdida de las colonias de Ultramar, el gobierno español parece dirigir su atención a la colonia africana de Guinea y comienzan las expediciones de ocupación al interior del continente, especialmente con los gobernadores Ramos Izquierdo y Barrera (191O-1925), que consolidaron la presencia española en el territorio ocupado por los Fang. El régimen colonial planteaba en aquella época la escasez de derechos civiles para la población indígena; para suplir en parte esta carencia se creó en 19O1 la Curaduría que asumía la defensa de las propiedades de aquéllos, y las condiciones de trabajo. La complejidad de estos problemas impulsó la creación en 19O4 del Patronato de Indígenas, algunas de cuyas atribucionea se solapaban con la citada Curaduría, a la que por fin sustituyó en 1938. Se ha dicho que el Patronato era instrumento de explotación del nativo, pero si se examina detenidamente su gestión a través de los años, se comprueba que más bien fue una defensa - en algunos casos insuficiente - de los derechos de los indígenas, que las leyes coloniales habían mermado mediante la minoridad de edad jurídica, de la que solo se libraban los "emancipados", una minoría muy exigua y ya europeizada culturalmente. Al mismo tiempo, las misiones, en manos de los padres claretianos, se desarrollaban tanto en la zona insular como en la continental y en 19O5, la Prefectura Apostólica fue ascendida a Vicariato por la Santa Sede. La enseñanza, iniciada ya en el s. XIX y que había estado casi totalmente desempeñada por los misioneros, en 1928, comienza a ser compartida con la actividad pública estatal a nivel primario; años después se vería incrementada con un Patronato de Enseñanza Media y una Escuela Superior Indígena para formar maestros y funcionarios. A medida que avanzaba la colonización en la zona continental, se estimulaba la propiedad de terrenos mediante concesiones a particulares y empresas que implicaban la explotación forestal y agrícola. El cultivo del cacao empieza a tomar auge y obliga a que sea preciso traer a Fernando Poo mano de obra temporal, primero de Liberia, y posteriormente de la zona continental (Río Muni). Esta zona desarrolla después su producción de café y obliga a contratar braceros de Nigeria, que durante muchos años serán la base laboral de la economía agrícola y forestal del país.

[Guerra civil española:]
La guerra civil española afectó también a la colonia ecuatorial, aunque afortunadamente no trastornó la evolución normal del país. Al estallar el Alzamiento se hallaba allí de guarnición el crucero "Mendez Núñez" y como Gobernador General el republicano Sánchez Guerra. La marinería al tener noticia de la situación en España se puso de parte de la República y encarceló a sus jefes,probables partidarios del movimiento rebelde. El Subgobernador no aceptó la propuesta de sublevación que había triunfado en la isla y así quedaron enfrentados ambos territorios,después de un breve combate en el rio Ekuku. Cuando Fernando Poo recibió refuerzos de Canarias en el buque correo "Ciudad de Mahón", envió una expedición a Bata, que desembarcó después de cañonear al trasatlántico "Fernando Poo" convertido en prisión política, y que se hundió junto a la playa. Así quedó la zona continental incorporada con la isla a la jurisdicción del gobierno de Burgos. La necesidad de materias primas en los difíciles tiempos de la postguerra española y la II Guerra Mundial, obligaron al gobierno español a incrementar la colonización de Guinea Ecuatorial, que a partir de aquellos años inicia un despegue económico y social importante. A ello contribuyó la creación de trece Administraciones Territoriales que intensificaron la acción política y el desarrollo económico, favorecido por el auge de las obras públicas y de la sanidad; en cuanto a la enseñanza, ya hemos aludido antes a su situación. A pesar del alza del nivel de vida de los indígenas, comienza a detectarse una inquietud política estimulada por el contacto con los vecinos países africanos, abiertos ya hacia la independencia. En 1952 surge en la clandestinidad el partido MONALIGE, siglas del Movimiento Nacional de Liberacion de Guinea, acaudillado por Atanasio Ndongo, de la etnia Fang. Presionado el gobierno español por estas inquietudes y siguiendo el modelo portugués, España transforma la colonia en Provincia del Golfo de Guinea. Tres años después Acacio Mañé, hombre de gran prestigio y de ideología democristiana, muere asesinado en extrañas circunstancias, lo que exaspera a los movimientos independentistas. Por Decreto de 31 de marzo de 196O, la provincia se constituye en Región Ecuatorial, con dos provincias (Fernando Poo y Río Muni), cada una con su Gobernador Civil, su Diputación Provincial y su Procurador en las Cortes de Madrid. En 1964 es implantado un régimen autonómico con un gobierno presidido por Bonifacio Ondó y una Asamblea consultiva; el Gobernador General pasa a ser Comisario General. A pesar de estos arreglos de imagen, Naciones Unidas reclama en 1965 la independencia del país, para lo cual se convoca una conferencia constitucional, que se reune en Madrid en 1968, con asistencia de 47 miembros guineanos y los representantes del Gobierno y la Administración españoles. El texto de constitución aprobado en esta reunión y confirmado en las Cortes es enviado a la ONU que ordena supervisar el referéndum en Guinea. Este referéndum sería positivo y el 12 de Octubre de 1968 la colonia se convertía en una república independiente llamada Guinea Ecuatorial. [...] Autor: Carlos González Echegaray

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